(Elpidio Lamela)
¿Es legítimo el éxito del prójimo?
¿Y si no lo fuera?
¿Podría legitimarlo con éxito
desde mi condición de prójimo?
¿Podría percibir el éxito obtenido
por el prójimo como propio, más
allá de su legitimidad?
¿Constituiría una apropiación
legítima?
¿Gozaría de las propiedades
del éxito ajeno con la misma
intensidad que el prójimo?
¿Podría aseverarse que es ése
el verdadero goce de la propiedad?
¿Será legítimo dudar?
¿Es natural dudar del prójimo
tanto como sospechamos?
¿Deberíamos, acaso, celebrar
el éxito del prójimo como él
nuestro fracaso?
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