(Abel A.Borda)
Abanicables cables,
axiales o coaxiles como coxis
o púbises mundanos, suburbanos.
Abanicables cables,
oscilan y se mecen vaporosos,
o en actitud mesiánica
se enroscan en sí mismos.
Abanicables cables,
tendidos al pasar,
vacilantes o tiesos
como buenos miembros,
mantienen su presencia
insobornable y ahí están,
soterrados o etéreos:
Abanicables cables.
Nadie sabe todo lo que pasa
por ellos, hasta que fallan:
En realidad, no fallan: desidia
humana o falta de mantenimiento:
El hombre tiende a tender
más de lo que puede mantener
¿O miento?
Es natural mentir: somos el único
animal capaz de hacerlo:
Hay tendencias que se vuelven
necesidad y nos exceden.
Cuando el calor apremia y la luz
se apaga, lo único que podemos
hacer es abanicarnos, hasta que
todo vuelva a la normalidad.
Los abanicos nunca fallan
y son parte de la normalidad:
Ahora vuelven a estar de moda
y están marcando tendencia.
Pero los cables contienen una
buena parte de nuestra historia
luminosa que no puede detenerse.
Algún día, el hombre nuevo
e inalámbrico, olvidará los cables.
¿Que será de ellos?
¿Se les encontrará una utilidad residual?
¿Que será de nosotros, nuestros cableados
internos y conectores neuronales?
Abanicables cables.
(Publíquese, archívese, abaníquese)
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