miércoles, 10 de diciembre de 2025

Industria del conocimiento

 

(Eleuterio York)

 

El conocimiento tiene un costo,

señora. Tanto producirlo como

propagarlo:


Alguien lo tiene que pagar.

Por ese motivo, algunos no se

propagan.


No es necesario que todos

conzcamos todo, ni sepamos

todo lo que se produce:


Hay conocimientos de aplicación

restringida a sectores muy específicos

de la producción, y otros que sólo

aplican como recursos para producir

otros conocimientos.


La producción no puede detenerse:

Hacerlo significaría detener nuestra

evolución, un costo que nadie quiere

pagar.


Con el tiempo, se especula, todo el

conocimiento llegará a todos por

derrame, traduciéndose en beneficios

comunes en la vida cotidiana de la

sociedad, así como en la reducción

del costo de la vida.


Pero el conocimiento tiene un costo

de producción y otro de propagación.

Ambos se trasladan a los contribuyentes

en forma distributiva.


La aplicación de la propiedad distributiva

puede resultar opinable: No es necesario

conocer demasiado para pagar, ni para

entender que alguien tiene que pagarlo.


Luego, algunos pagarán sin recibir ningún

beneficio, pero es sólo una percepción

temporal, hasta que se complete el derrame:


Hay cosas que el conocimiento disponible

todavía no resuelve, señora.

 

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