(Saverio Salvapiedra)
¿Hay veces que te sentís mal,
y no sabés por qué?
Hay muchas cosas que sentimos
sin saber por qué, como el amor:
Muchas de ellas no podemos
controlarlas porque obedecen
a procesos químicos.
Uno de los motivos de malestar
puede ser un exceso de oxitoxina.
Puede que lo ignores, hay muchas
cosas que producimos sin saberlo.
Luego, el exceso de producción
de algunas, como el déficit de otras,
pueden tener evolución patológica.
No es ocioso mencionar el vínculo
entre el ocio y la oxitoxina: La raíz
etimológica de ésta es óxido.
Es natural que nos oxidemos,
en tanto dependemos del oxígeno.
Pero hay circunstancias, hábitos y
actividades que concomitan,
acelerando en forma peligrosa esta
función vital.
Como es sabido, el ocio no es buen
compañero, aunque reduce la necesidad
de oxígeno.
Óxido y ocio están muy asociados,
no sólo cmparten las vocales en el
mismo orden:
Cuando permanecemos ociosos,
se dispara la producción de oxitoxinas.
Si bien podemos incorporar antioxidantes
a nuestra dieta, es mejor evitar los excesos
y controlar la producción no deseada.
No te oxides más de lo necesario:
Evita el cultivo de hábitos nocivos
o dudosos, funcionales a la oxidación.
Inclínate hacia actividades saludables
que favorezcan la producción de endorfinas,
que siempre son útiles.
La oxitoxina, es un derivado de la oxitocina,
llamada hormona del amor. Cuando no se
canaliza en forma adecuada, el excedente
de produccion se degrada y degenera en
este producto.
Las oxitoxinas son útiles para las relaciones
tóxicas y para apurar la oxidación inexorable.
Evita el cultivo de hábitos nocivos
o dudosos, evita el ocio descontrolado.
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