(Aquino Lamas)
Este ciclo se abrió para tu paso,
sapos y culebras pasarán también,
no estamos solos.
Este monosílabo cargado de futuro
también se descompone: Hablemos
de nosotros, de la entropía y
la evolución de los significantes.
Quita las hojas muertas al malvón
y riega tu ciclamen.
Renueva tu pasión vencida
desde su coeficiente residual.
Los ciclos no preguntan cuánto es,
se abren, cierran y obedecen.
Estamos rodeados de formas interinas
que declinan y perecen: Hay que saber
aprovechar lo que se pueda, en tiempo
y forma antes que el ciclo se complete.
Yo no era nada, antes de este ciclo
en curso, ni un humilde monosílabo
genérico.
Ahora tampoco, pero aprendí algo
de los monosílabos, que más allá
de su propia utilidad, que no es tanta,
sirven para armar infinidad de palabras.
Ellas también tienen sus ciclos, pero
la vida útil de las palabras excede
largamente la de cualquiera de nosotros.
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