(Antístenes Oquendo)
¿El alma es tan natural al cuerpo
como el cuerpo al alma, o más?
¿O es lo inverso, y para aquella
éste es sólo una inversión temporal?
¿Y tú me lo preguntas?
Respondió el gusano inmortal,
también llamado gusano primordial
aunque no responde de ninguno de
estos nombres, ni al científico.
Tampoco al de planario, como se lo
conoce comunmente: Sí, no es común
entre nosotros, únicos mortales que
preguntan por el alma, además de los
únicos que emitimos preguntas, conocer
mucho de gusanos; son criaturas que no
revisten mayor interés.
Sólo que éste, posee algo especial
que mereció la atención de algunos:
Una cualidad que los biólogos estudian
con la esperanza de replicarla en el
laboratorio para incorporarla a nuestra
provisión genética, incrementando las
capacidades propias de la especie, que
no son pocas.
Este gusano, no sólo es capaz de resistir
condiciones adversas extremas, sino que
cualquiera de las partes, al seccionarlo,
regenera al individuo completo.
Es un gusano pequeño, casi insignificante,
pero la ciencia comprobó que fragmentado
hasta en 179 partes, todas regeneraron
produciendo 178 gusanos nuevos y sanos.
La división funciona, no sólo en nosotros.
La clave parece estar en las células madre,
que este anélido tiene bien repartidas en
todo su miserable cuerpo.
¿Podría este conocimiento significar otro paso
hacia la inmortalidad?
¿Qué más nos falta conquistar?
Falta algo: No sabemos si el alma se adaptaria
a la división, como para regenerar y resultar
funcional a la inmortalidad tan merecida.
Ante la duda, autoridades de la ciencia y de la fe
comparten un optimismo sano y moderado:
No hay nada en que un gusano pueda superarnos,
salvo la historia: La de ellos es más extensa,
pero la nuestra es mucho más rica e intensa.
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