(Wilmar Bordenave)
Aspirar es fácil, entre las aventuras
posibles y practicables, ésta no tiene
costo y es de libre acceso.
Una oportunidad que permanece
abierta, día y noche. No segrega
ni discrimina:
Todos podemos aspirar a todo,
sin límites ni controles indeseables.
Es el único espacio conocido
donde se verifica la igualdad
de oportunidades.
Aspirar es fácil, como desear.
Las aspiraciones son prolongaciones
de deseos que permanecen en espera.
Todos somos aspirantes, en alguna
medida. Aunque conviene evitar las
aspiraciones desmedidas, pues nos alejan
de la realidad.
La realidad suele ser hostil a los excesos,
pero es lo único que necesitamos para
reconocernos como aspirantes en ejercicio
y volver a emitir aspiraciones.
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