(Aparicio Custom)
Para ser sincero
hay que tener valor:
Un valor distinto de cero.
Salvo en el caso en que el valor
de uno coincida con esa cifra.
Lo que no puede sincerarse
sin contradicción:
El guarismo autoasignado
como valor de cambio, no suele
ajustarse al valor real que fija
el mercado de valores.
Pero es improbable que alguien
se reconozca en el valor cero,
nadie es tan sincero.
La falta de sinceridad,
no se reconoce como falta
o carencia de valor:
No se sabe cuánto vale, y tiene
un atenuante excluyente: Nadie
conoce su verdadero valor, ni hay
forma de averiguarlo.
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