(Rolando Doorlan)
El naufragio se veía venir.
De hecho, se estaba desarrollando
ante nuestros ojos con éxito.
Era sólo cuestión de tiempo
y no había mucho por hacer;
se precipitaba de un modo inexorable.
Sin embargo, antes que fuera tarde
pudimos, entre todos, acordar y
consensuar lo que sería un naufragio
soberano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario