(Nicasio Uranio)
Hay líquenes y líquenes,
y níqueles, peníqueles, pelíquenes
pináculos y anáforas autóctonas
cual pelícanos.
Hay gérmenes y gérmenes,
sólo algunos germinan y prosperan.
Otros desencarnan, sin pena ni gloria,
sin dejar descendencia ni un mísero
poema de ocasión.
No se puede ser tan indiferente
¿Qué es la vida, un frenesí, una ocasión?
¿No o sí?
Los líquenes no transpiran, ni
suspiran, no son quienes, son líquenes,
ni conspiran siquiera: Allá ellos,
cada uno tiene las aspiraciones
que merece.
Ahora la zorra arrasa el arrozal,
aprovechando la ocasión, en ausencia
del Abad, un tanto avaro.
No debemos juzgar a todos con la
misma vara. Aprovecha la ocasión,
saca la zorra que llevas dentro, o
el zorro, o el zorrino, el cuis, el liquen.
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