(Serafín Cuesta)
Me desubiqué sin querer,
tuve una desatención ocasional,
decía como descargo el jugador;
fue algo accidental.
Parecía aceptable, la vida
es pródiga en accidentes
naturales.
Y nada hay tan natural
como la vida, aunque sea
un accidente.
Cualquier error humano
puede ser valorado como accidente,
desde la perspectiva del error
no forzado, creación humana
como el deporte.
Los animales genéricos
no practican ningún deporte.
Tienen sus propios juegos,
sin leyes que respetar.
Algunos disfrutan de la caza
deportiva, como nosotros.
Algunos deportes nuestros
incluyen animales, pero ellos
no tienen conciencia:
El goce de la práctica deportiva
requiere cierta organización y
disciplina, sólo accesibles para
organismos altamente organizados.
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