(Epifanio Weber)
Se apeó para aparearse,
como era su costumbre
y lo había sido en su familia,
a través de tantas generaciones
descendiendo del árbol genealógico.
El hombre de a pie
necesita aparearse cada tanto.
Para hacerlo, debe abandonar
la soledad y bajar del árbol:
Encaramado en las alturas
cualquier apareamiento resulta
dificultoso.
El hombre necesita apearse
cada tanto, y contemplar la altura
de donde descendió, desde ahí abajo.
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