(Aparicio Custom)
Las sociedades del futuro, estarán
signadas por la concentración y la
expansión, afirman quienes estudian
las tendencias socioeconómicas y sus
proyecciones, con el aporte de la IA.
Casi todos seremos deudores, salvo
un grupo muy reducido de familias
acreedoras:
Habrá que protegerlas por todos los
medios de cualquier eventualidad de
riesgo, puesto que serán las únicas
generadoras de fuentes de trabajo.
Nadie hablará de trabajo precarizado,
eso será cosa del pasado: no habrá otro.
Los beneficiados agradecerán y defenderán
su trabajo, contribuyendo a mantener el
orden alcanzado, financiando con su trabajo
a los organismos de control y seguridad., y
denunciando a quienes conspiren contra el
orden establecido, el bien común, y la
cultura del trabajo.
Desocupados, desahuciados y excluídos,
deberán hacerse cargo de su incapacidad
para integrarse a la actividad productiva,
sin alterar el normal funcionamiento de
las instituciones y las fuerzas vivas.
El pasivo, la deuda soberana seguirá creciendo
a un ritmo sostenido, reconociéndose natural
al desarrollo sustentable.
La conciencia de unidad, alcanzada como
nunca antes gracias a la deuda, redundará
en un sentimiento unánime de valoración y
gratitud hacia esas familias acreedoras que,
a pesar de todo, continúen confiando:
La vida toda dependerá de sus inversiones,
y su voluntad de seguir apostando a futuro.
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