(Nicasio Uranio)
Este es nuestro río,
siempre fue el que es.
No es un río más: es nuestro,
y único, y tal vez infinito.
Nadie lo vio nacer, nadie
lo verá morir: Siempre pasó,
siempre estuvo pasando así,
como ahora pasa.
No sabe estar de paso,
no desemboca cono nosotros
en la muerte.
Somos parte del río,
lo reconocemos parte nuestra:
Creció con nuestras lágrimas,
y otras más amtiguas que nosotros,
acaso tan antiguas cono el agua.
No es el más bello, ni el más puro,
pero es nuestro y no lo cambiaríamos
por ninguno:
Creció con nuestras lágrimas
y las de los que nos precedieron
en el llanto.
Fue bendecido varias veces,
desde su descubrimiento,
y hemos vertido en él todo tipo
de desechos para ponerlo a prueba.
Está contaminado pero vivo,
como un Dios que permanece ajeno
a nuestras buenas acciones, tanto
como a las otras, más frecuentes.
Es nuestro río. Siempre estuvo aquí,
siempre pasó y seguirá haciéndolo
cuando haya pasado todo.
Está hecho de lágrimas
pero no llora.
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