(Rosendo Cárcamo)
Siempre hay otros que saben
más que uno, incluso dentro
de lo que hacemos.
Es una realidad, tampoco
lo que uno hace es necesariamente
lo que más sabe: Solemos hacer
más de lo que sabemos.
Yo, que sé poco de todo
escucho siempre a los que saben
más.
No hay que comprometerse mucho
con la realidad, si querés llegar a
algo con la poesía, me dijo un poeta
que sabía bastante:
La realidad: Nadie sabe qué es,
ni qué hacer con eso. Es lo que pasa,
inevitable, insoslayable e incompleta.
Ése es su atractivo, como todo lo
cóncavo y ambiguo sirve para hacer
preguntas.
El compromiso poético, exige tomar
distancia de la realidad, tanto como de
la ideología.
Suelen andar juntas, y suelen ser
inseparables; están muy comprometidas.
Es difícil traficar con ellas y que salga
un buen poema.
Hay quienes se exceden en su compromiso
con la realidad y caen en la sobreactuación
del poema, un texto sobreejecutado, que no
revela ni conmueve.
O peor, intentan superarla por compromiso,
apurando un poema sobreactualizado, que
no encuentra complicidad ni en el lector
anacrónico.
El verdadero compromiso poético
es otra cosa, hay que mantener cierta
distancia y encontrar el ritmo propio,
para liberarse de la realidad y olvidar
el compromiso con el tiempo.
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