viernes, 10 de octubre de 2025

Hábitos dudosos en ungulados

 

 

(Elpidio Lamela)

 

Hay niños que se comen

las uñas. También lo hacen

otros, que ya no son niños.


Las uñas vuelven a crecer,

lo que hace de la onicofagia

un hábito sustentable.


Además, siendo las uñas propias

un producto orgánico y natural,

su ingestión es segura.


Dicen que es una de las pocas

cosas que siguen creciendo aún

después de la muerte:


No importa que sea cierto,

ya no las necesitaremos.


Este hábito está asociado

a trastornos de ansiedad, como

tantos otros, aunque no es de

los peores:


No es nocivo, las contraindicaciones

no van más allá de una cuestión estética:


No es agradable el espectáculo

de ver a otro comiéndose las uñas, o

cualquier otra parte de su cuerpo,

aunque cada uno es dueño de disponer.


Tampoco lo es la imagen de esos dedos

anómalos, con uñas deficitarias, o casi

sin ellas, con la parte no consumida

hundida en la carne inflamándola

como un chorizo.


Pero ¿A quién le puede importar

la estética cuando está ansioso?

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
http/:Demolicionyobranueva.blogspot.com por José Luis Greco se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en Demolicionyobranueva.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en Demolicionyobranueva.blogspot.com.