(Epifanio Weber)
Todo juicio es político,
en tanto juicio de valor.
Los otros son indiferentes
y carecen de valor, mientras
no involucren crieterios
éticos o estéticos.
Ética y estética pueden asociarse,
pero toda asociación es sospehosa:
Según el valor con que se juzgue
podría ser tan lícita como ilícita.
El juicio de valor es inherente
a la función de la conciencia:
Continuamente estamos valorando
y estableciendo prioridades, hasta
en los movimientos cotidianos más
insignificantes.
Somos cuerpos, y le asignamos distintos
valores al propio y a los otros:
Hay quienes dedican muchas horas del
día a su cuerpo, para agregarle valor y
obtener un producto aceptable y
socialmente valorable.
¿Todo cuerpo es político?
No, una piedra es un cuerpo despolitizado,
hasta que alguien la arroja en la dirección
políticamente correcta.
Los nuestros son de carne, y sabemos
que la carne es triste y perecedera,
como un juicio de valor, bajo cualquier
política.
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