(Epifanio Weber)
Esta planta es bastante especial,
me dijo la empleada del vivero.
Se me había acercado al notar
mi atracción hacia ella:
Una planta poco vistosa, que pasaba
desapercibida entre tantas otras, más
llamativas u ostentosas.
Una planta sin atractivos, que bien
podía ser confundida con maleza,
si estuviera en un jardín o cualquier
espacio público.
El público que consume plantas, suele
inclinarse por especies que lucen otros
atributos, como flores coloridas
u hojas lustrosas.
Hay algo, tal vez, de uno mismo
que se refleja en las plantas que
elegimos, eso que hace que nos
atraiga más una que otra, aún sin
conocerla.
Yo conozco algunas, no soy un
experto, y a ésta no la conocía.
No sé por qué me detuve en ella.
La empleada, atraída tal vez por
mi elección, amplió:
No sale mucho, no es una planta
que esté de moda, aunque en otros
tiempos era bastante común en las
casas.
Claro, ahora hay menos casas
y los gustos cambian, como todo.
Da unas florcitas casi insignificantes,
pero copiosas y perfumadas. Eso es lo
mejor que tiene, pero sólo abren por
la noche:
Dicen que es un perfume
energizante y afrodisíaco,
pero de día ni se ven.
Muchos conocen el perfume, pero
no la planta.
La llevé, no es que me haya convencido
la empleada, creo que lo hubiera hecho
de todos modos.
Más tarde, comprobé su presencia
en mi jardín, no florecía porque yo
no la dejaba crecer, creyendo que
era maleza.
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