(Serafín Cuesta)
Todos los cuerpos concomitan,
aunque más concomitan los que
comen.
Los cuerpos comestibles
comulgan con los comensales,
de ese modo participan de la
concomitancia:
Todo lo que come es comestible.
Concomitamos: Todos los cuerpos
que se conmitocan y se comen
entre sí concomitan.
Ninguno es ajeno a la comixtión
provista con anterioridad al verbo
concomitar.
Hay sentidos que se tocan
al concomitar, después tal vez no
vuelvan a tocarse.
El comercio de los cuerpos produce
los sentidos que se necesitan para
que todo concomite y se repita.
Cuando deja de comer, el cuerpo sale
de circulación, pierde valor comercial
y ya no concomita.
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