(Elpidio Lamela)
El goce del anélido
es inversamente proporcional
al tamaño congénito del ánodo
interno que controla membranas
y miembros.
Todos los cuerpos poseen
un centro de gravedad propio, de
cuyo éxito depende el movimiento,
tanto el útil como todos los demás.
Aquel, es el que está vinculado
al goce:
Los vínculos son más que los goces,
pero el anélido genérico no tiene
por qué saberlo:
Igual goza como cualquier cristiano
si se trata de un gusano sano.
El éxito del goce está avalado por
la biología, como lo sabe cualquier
poeta, neófito o aspirante.
La utilidad del goce, tanto como de
las aspiraciones vinculadas, no se
mide por los resultados.
¿Te resultó útil este enunciado?
Cualquier organismo con movilidad
propia podría dar fe de lo apuntado.
La fe también, como nosotros, tiene
su centro de gravedad.
Los centros se deslizan, los cuerpos
se desplazan por placer o necesidad.
Como sujetos de la necesidad
todos somos miembros semiplenos
de algún deseo agusanable.
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