(Antístenes Oquendo)
Descubren nuevas técnicas científicas
que, activando algunas funciones
en ciertos nichos neuronales permiten
sostener los niveles saludables de goce
más allá de la tercera edad.
Gracias a los aportes de la neurociencia
cognitiva, la intensidad del goce en ese
rango etario podría igualar, y hasta superar
la medida conocida antes de atravesar esa
etapa de la vida, acaso última.
Las pruebas de laboratorio, realizadas
en mamíferos cercanos, casi semejantes,
arrojaron resultados sorprendentes.
Se estima que este desarrollo avanzado
producirá un cambio significativo en la
vida de la población añosa, tanto como
en las expectativas de quienes transitan
las vísperas de la senilidad.
Sin duda, el incremento en los parámetros
del goce, después de la tercera edad,
elevará la calidad de vida de quienes lleguen
ahí:
El goce estará por las nubes, a nadie importará
la realidad.
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