(Nicasio Uranio)
Hoy rescaté un gusano.
Todavía pataleaba cuando
lo rescaté:
Acaso no entendía que lo estaba
rescatando, algo natural, no se puede
pretender que entienda mucho, es un
gusano.
Se trata de una criatura elemental,
ajena al significado del Bien y el Mal
y todos los valores que se desprenden.
Yo hice mi parte, una buena acción,
aunque humilde, que sin duda Dios
sabrá apreciar.
Hay muchas criaturas que necesitan
ser rescatadas, nadie puede ocuparse
de todas.
Pero si cada uno contribuye un poco,
haríamos mucho para rescatar al mundo
de la ignominia y la abyección.
Desde las alturas, Él lo apreciaría,
se sentiría complacido y dispuesto
a recompensarnos con abundancia,
que es lo único que necesitamos.
Aunque parezca insignificante mi acción,
como este gusano, descarto que Él sabrá
apreciarlo, puesto que todo lo ve y nunca
descansa.
Las acciones desinteresadas
son las que más valora en humanos
y gusanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario