(Rosendo Cárcamo)
Podría haber pernoctado
entre los goznes, al amparo
de esos vértices apócrifos
que siempre nos descubren.
El hombre fue un descubridor
nato, antes de ser conquistador.
Después lo sedujo la conquista,
una vez descubierta:
No hay efecto sin causa
ni causa sin efecto.
¿Somos producto de lo que
descubrimos? ¿O sólo de
lo que conquistamos?
Habrá que descubrirlo, todavía
no tenemos las respuestas que
necesitamos.
Las necesidades se multiplican en
proporción directa a la evolución:
Ese es, acaso, nuestro mayor logro.
Aunque no sabemos cuántas más
podríamos conquistar en el futuro.
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