(Aparicio Custom)
Nunca digas de esta carne
no he de comer, son todas
comestibles.
Dijo Dios a un subordinado
que más tarde sería santificado
como Dios manda.
En la noche de San Juan
todos comparten su carne,
cantaba un descendiente (otro
hijo de Dios no reconocido)
La carne nos une, nos reúne
en un asado, una carnicería, un
lupanar o un cementerio,
así como en aquellos carnavales
que no podemos recordar.
Todos los instintos e impulsos
dudosos, propios de la carne,
deben ser canalizados de un modo
aceptable y sustentable.
Encarnar y desencarnar, son hechos
naturales y banales como el goce de
la carne.
Sublimar, en cambio, es una propiedad
exclusiva de naturalezas superiores. Por
eso existe el arte, el deporte y los juegos
de ingenio.
Sólo nuestras carnes son capaces de gozar
leyendo un texto de alta calidad, o incluso
un poema como éste:
La mayoría de nuestros goces son dudosos,
además de banales e inútiles.
Podemos saborear toda clase de carnes
crudas o cocidas (lo último es más seguro)
aunque sólo una, la divina, nos asegura
vida eterna.
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