(Serafín Cuesta)
Algunas especies, sólo desarrollan
en cautiverio. Está probado.
Sin ir más lejos, esta planta
de interior, que no es la única.
Si estuviera a la intemperie
perdería la belleza de sus hojas,
después las hojas y la vida:
La vida es lo último que se pierde.
Aquí, en cambio, luce sana y fuerte.
La belleza que ofrece, es la forma
de agradecer su cautiverio: Se sabe
protegida.
No sabemos tanto, de las plantas:
No emiten más que hojas, flores,
frutos ocasionales y raíces que no
vemos.
Todo, vinculado a la reproducción.
La reproducción es bella
y nos conmueve, somos fruto de una,
aunque ajena.
No somos ajenos al valor de la belleza,
es una de las cosas que compartimos,
y procuramos reproducir.
¿Es bello contribuir a toda reproducción?
Es para pensarlo un poco.
Pero mientras pensamos en libertad,
o en cautiverio todo se está reproduciendo
a una velocidad.
¿No es maravilloso? ¿O sólo es bello?
El cautiverio se desarrolla con normalidad.
No todos lo agradecen como esta planta,
pero es una conquista humana.
Tal vez, sea cuestión de tiempo.
El tiempo no existió siempre,
lo inventamos nosotros:
Una especie que sabe desarrollarse
bien en cautiverio. Está probado.
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