(Aparicio Custom)
Ostentaba una larga trayectoria
en el movimiento sedentario.
Sedentarios en lucha, agrupaba
a distintas fracciones en defensa
de los derechos del sedentarismo,
activo o pasivo.
No tenía una sede central, ni única.
Nadie quería moverse mucho de su
fuente de reposo.
Nos movía el espíritu de cuerpo
y la defensa de nuestros valores.
Respetábamos distintas posiciones
dentro del movimiento, sin sectarismos
ni segregacionismo.
Sedentarios de distinta procedencia
y condición, convivíamos sin conflicto
cada uno desde su puesto de reposo,
aportando a la unidad sedentaria.
Nos unía una causa noble
y bastante justa, en relación a otras.
El sedentarismo es una conquista
humana, costó miles de años de fatigosa
evolución, yendo y viniendo sin mayor
sentido.
Es un logro que no estamos dispuestos
a negociar.
Todavía sobreviven algunas culturas
nómadas, pero son expresiones residuales,
resabios anacrónicos de un pasado ya
superado: Nadie quiere volver al pasado.
Más allá de los detractores y sus teorías
conspirativas, que insisten en cargar
contra el sedentarismo, atribuyéndole
casi todos los males y patologías crónicas
que cursamos los humanos, después de
cierta edad y evolución verificada.
Nosotros defendemos este modo de vida
con actitud decidida y toda le energía
disponible. Somos un movimiento amplio
y diverso, con respeto a la disidencia
interna y amplitud de criterio.
Pero desde una base sólida y firme, aspirando
a la unidad y apostando a las posiciones fijas.
Ahora no sé, algo cambió, hay un ambiente
enrarecido y compañeros sedentarios que
vacilan.
Sospechamos que algún infiltrado,
con intenciones disolventes, anduvo hablando
de los beneficios del movimiento vivo.
¿Habría que volver a explicar que todo
movimiento tiende al reposo?
Se presume que detrás del infiltrado
está la secta “peatones de pie”, un grupo
de marginales sin movilidad propia que
rechazan el progreso y la evolución.
Hay mucha inquietud entre las bases,
estoy pensando en abandonar el movimiento.
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