(Aquino Lamas)
Los orgasmos van y vienen,
como los organismos
que los producen.
Algunos, no muchos,
producen otros organismos:
Una parte residual en el conjunto
de orgasmos producidos.
Nuestra memoria orgásmica
es discreta, no se puede recordar
todo; conocemos límites.
De la mayoría improductiva
recordamos poco y nada.
La selección natural, no rescata
a los que sirvieron a la reproducción
sino a aquellos que mejor sirvieron
a la producción de goce.
Tal vez, no sean tantos para ufanarnos,
pero entre un orgasmo y otro, nosotros
los organismos productivos, emitmos
otras cosas y producimos mucho más
que orgasmos olvidables.
No se puede afirmar que los productivos
obtengamos y acumulemos más orgasmos
que otros organismos:
Sería absurdo pensar en términos
de competencia.
Ésta, sólo se vincula al goce en organismos
altamente organizados, que no guardamos
mucha semejanza en la naturaleza del goce
con otros organismos inferiores.
(Más allá de compartir la condición efímera)
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