(Tomás Lovano)
Si de algo podría vanagloriarme,
es de que siempre supe rodearme.
-Sí, somos pocos los que podemos
decirlo, no es algo fácil. Y hacerlo
es aún más difícil. Si uno no sabe
rodearse, es mejor estar solo.
-Además, sé que mis parásitos
son los mejores.
-Bueno, tener parásitos no es como
para ufanarse.
-Todos los tenemos, nos son más
necesarios que nosotros a ellos.
-¿Está seguro?
-¿No oyó hablar de las necesidades
recíprocas y concurrentes, las relaciones
simbióticas presentes en toda la historia
biológica? En la naturaleza, todo es
intercambio y dependencia.
-No, no me hable de amor, por favor…
-No, es mucho más que eso: La simbiosis
cumple una función biológica esencial.
¿No oyó hablar de las asociaciones de
mutuo beneficio, de las necesidades que
se articulan en sistemas colaborativos ?
-No sé, no estoy muy seguro. ¿Y cómo
sabe que sus parásitos son los mejores?
-Ellos no son como nosotros, no les da
lo mismo todo: Para ellos, no somos todos
iguales como algunas ideologías sesgadas
pretenden hacernos creer. ¿Se da cuenta?
-No.
-Son selectivos, sobrevivieron a la selección
natural mucho más tiempo que nosotros. Y
me eligieron a mi.
¿Cómo no sentirme orgulloso?
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