(Amílcar Ámbanos)
La muerte es uno de los mayores
riesgos para los organismos vivos.
Sólo éstos corren ese riesgo,
sean activos o pasivos,
o pasen de un estado a otro.
Las personas inactivas
pueden reducir su riesgo
de muerte un 30%, con sólo
5 minutos de ejercicio diario.
Si duplican el tiempo, la reducción
aumenta al doble, y triplicando la
inversión inicial, el riesgo de muerte
puede reducirse en un 90%.
Es para pensarlo, pero no mucho.
Sobre todo los que cursan una
inactividad crónica.
Para las personas que yacen activas,
en cambio, no hay buenas noticias
de la ciencia: No pueden reducir el riesgo
de muerte. Es mejor no pensarlo.
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