(Nicasio Uranio)
Asesinaron al Pez de la Paz.
En un operativo rastrillo,
certero y fugaz.
Fue sorprendido
mientras celebraba la Nochebuena
junto a su familia y su pesebre.
No fue una buena noche
para la paz, ni para el pez.
No era un pez más, ni mucho menos,
era el Pez de la Paz, símbolo y prenda
de unidad entre los cuerpos sensibles.
Es justo reconocer, que la unidad
era bastante relativa, y lejos estaba
de una unidad sellada:
No nos unía el amor, la paz,
ni los peces que pacen en el agua
sin anonadarse, ni compadecerse.
A ellos los une el agua,
como a nosotros nada.
Pero al menos pescamos,
así en la guerra como en la paz.
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