(Elpidio Lamela)
No soy un poeta confesional,
no me jacto.
Podría confesar que tampoco soy
un poeta, pero no soy confesional,
ni auto referencial.
No me jacto, aunque podría
jactarme de otras cosas:
Hay quienes se jactan de lo que hacen,
son menos los que se jactan de lo que
no hacen: Nunca me vendí, nunca mentí,
nunca trabajé…
Siempre hay un motivo para la jactancia.
Yo no suelo jactarme en vano, tal vez
no tenga de qué vanagloriarme, pero no
soy un poeta confesional para andar
ventilando intimidades.
De lo contrario, no haría otra cosa
que hablar de mi, algo que no suelo
hacer mientras escribo.
En verdad, no recuerdo haberme jactado
nunca de nada, aunque no podría
asegurarlo; mi memoria no es tan
infalible como para jactarme.
Si fuera un jactancioso, como tantos,
podría envanecerme con eso y decir:
Nunca me jacté.
Pero prefiero mantener la humildad
sin concesiones, no hay muchos
que puedan jactarse de ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario