(Tomás Lovano)
Cuando cocino un pescado
miro para otro lado.
Así evito su mirada
bajo la acción del fuego.
Sé que es una pavada,
pero los animales con ojos
se nos parecen bastante,
se me hace.
Todos tenemos puntos débiles
y no creo ser más sensible
de lo normal.
Me consta que está muerto
y ya no puede sufrir, ni gozar
como nosotros: Ojos que no
ven, corazón que no siente
(Sí, también tiene corazón, y
sistema nervioso central como
el nuestro, pero no mucho más)
Aunque hay algo en su mirada
que no sé… Prefiero mirar para
otro lado y esperar a que esté
bien cocido:
Por suerte, siempre podemos mirar
para otro lado. Muchas veces, es la
mejor opción para vivr tranquilo.
Cuando cocino un pescado
suelo mirar para otro lado,
repito.
Salvo que sea un lenguado,
que al tener los ojos del mismo
lado, no se nos parece tanto.
Basta con ponerlo en la posición
correcta y cocinarlo con los ojos
hacia abajo, para evitar esa mirada
anómala.
No hay comentarios:
Publicar un comentario