(Eleuterio York)
La conquista del deseo de conquista
tiene sus entresijos:
La historia del deseo es tan antigua
como el hombre, si no más
(algunos aventuran que nuestra creación
responde a un Deseo Divino)
El hombre primitivo no tenía muchos
deseos, no sabía lo que era eso y no
podía expresarlo sin violencia, un
recurso natural.
El deseo es anterior al pensamiento,
como la necesidad. Ya un antiguo filósofo
griego lo advirtió: La necesidad es violencia.
Antes de emitir palabras y conquistar
la conciencia, el hombre ya conocía el sabor
de la conquista, práctica que desarrollaba
con otroa animales, tanto como con sus pares.
Y vio que era buena: No sólo disfrutaba de
sus conquistas, sino también del reconocmiento
de sus semejantes, conquistados o no.
La conquista era una fuente de goce, alimentaba
el amor propio y otorgaba poder, otra fuente de
goce:
Era un buen negocio, por donde se lo mirara.
La primera conquista, pudo haber sido algo
insignificante, pero el goce obtenido despertó
el deseo: el goce sólo quiere reproducirse.
El hombre se reconoció en sus conquistas
y lo justificó con palabras: Soy lo que hago.
Aceptó que era un conquistador nato,
y conquistado por el deseo de conquista,
se dio a la tarea de expandir sus conquistas:
Una tarea sin fin, en desarrollo sustentable.
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