lunes, 19 de enero de 2026

El deseo y la conquista

 

 

(Eleuterio York)

 

La conquista del deseo de conquista

tiene sus entresijos:


La historia del deseo es tan antigua

como el hombre, si no más


(algunos aventuran que nuestra creación

responde a un Deseo Divino)


El hombre primitivo no tenía muchos

deseos, no sabía lo que era eso y no

podía expresarlo sin violencia, un

recurso natural.


El deseo es anterior al pensamiento,

como la necesidad. Ya un antiguo filósofo

griego lo advirtió: La necesidad es violencia.


Antes de emitir palabras y conquistar

la conciencia, el hombre ya conocía el sabor

de la conquista, práctica que desarrollaba

con otroa animales, tanto como con sus pares.


Y vio que era buena: No sólo disfrutaba de

sus conquistas, sino también del reconocmiento

de sus semejantes, conquistados o no.


La conquista era una fuente de goce, alimentaba

el amor propio y otorgaba poder, otra fuente de

goce:


Era un buen negocio, por donde se lo mirara.


La primera conquista, pudo haber sido algo

insignificante, pero el goce obtenido despertó

el deseo: el goce sólo quiere reproducirse.


El hombre se reconoció en sus conquistas

y lo justificó con palabras: Soy lo que hago.


Aceptó que era un conquistador nato,

y conquistado por el deseo de conquista,

se dio a la tarea de expandir sus conquistas:


Una tarea sin fin, en desarrollo sustentable.

 

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