(Amílcar Ámbanos)
Ninguna lengua es idéntica
a sí misma en todas partes.
El inglés de los súbditos
de la corona, no es el mismo
en sus múltiples colonias.
Lo mismo ocurre con otras lenguas
transmitidas por colonización ¿Un
defecto de la transmisión hidráulica?
¿O no más que un efecto colateral?
El colonizado adopta la lengua
del conquistador, que era enemigo:
Una adopción forzosa como tantas,
que termina aceptando sin mucha
resistencia, hasta amigarse con ella
para habitarla y poseerla.
Pero algo le hace, la transforma
un poco: lo suficiente para poder
identificarse.
Una vez que lo conseguimos
y nos sentimos identificados
no hay nada que reconocer:
Es nuestra, le pertenecemos.
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