(Serafín Cuesta)
No tenemos lo que merecemos,
tenemos lo que negociamos.
Dice un especialista.
¿Sabemos lo que merecemos?
No, no podemos saberlo, pero
sabemos que es algo negociable.
Hay distintos enfoques.
Naturalmente, no podemos acceder
a todos; acaso ni lo merezcamos.
No tenemos lo que merecemos:
Tal vez tengamos más, y no lo
sepamos.
Aunque algo sabemos: Tenemos
lo que negociamos, y tenemos lo
que necesitamos para negociar, no
es poco.
Luego, hay condiciones que nos
exceden en todos los negocios,
y hacen al riesgo propio de toda
operación.
Los negocios mueven al mundo
y la vida de los contribuyentes,
sean hombres o animales inferiores.
El hombre se distingue de otros
organismos por el desarrollo de su
astucia, ingenio, memoria, inteligencia
y su capacidad de negociar y producir
violencia.
¿Merecemos más?
Tal vez no, no podemos saberlo.
Eso alcanzó para llegar aquí.
No parece un mal negocio.
Quienes saben aprovechar lo que tienen
hacen buenos negocios y no se preguntan
si tienen lo que merecen.
El hombre satisfecho no tiene muchas
preguntas, ni las necesita. Le basta con
una: ¿Cuánto es?
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