(Alí Carnazo)
Sin contradicción, no hay luz
ni misterio en el poema.
Podrá ofrecer otras cosas, pero
sin contradicción no hay movimiento
ni resolución.
Ésto no significa que el poema
sea sólo contradicción, ni que sólo
pueda moverse en ese sentido:
Por convención y tradición, avanza
siempre en sentido descendente, desde
una horizontalidad sustentable, que
evoluciona en descenso vertical sin
contradicción.
Sin contradicción, el poema se pierde
en la superficie del sentido que le falta.
Sin contradicción, el poema no provoca
ni crea ningún problema aunque vuelva
a naufragar en esas aguas servidas
que rodean a todos los poemas.
El poema puede evocar, equivocarse
o inducir al equívoco sin contradecirse
como recurso defensivo.
O puede provocar.
El resto, es culpa del lector
y sus contradicciones.
Sin contradicción no hay poema.
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