(Serafín Cuesta)
No catequices cuises
ni lombrices de riña.
No adoctrines pangolines
ni mangostas montaraces.
No montes el flete del otro
ni la mujer del prójimo.
Tampoco peques de no iniciado
entre los pecadores de tu parroquia.
No evangelices bisctrices, vértices
volátiles o criaturas sospechosas,
como si fueran ángeles.
No compartas información falsa
sin estar seguro.
No compartas nada dudoso
sin que te lo pidan.
No pidas pruebas de amor a cada
paso: el amor verdadero es siempre
pasajero, está probado.
No te esfuerces en parecer amable
con quien no lo merece, sólo para
ser aceptado: Acaso, tampoco lo
merezcas.
Nadie sabe lo que merece.
No hay comentarios:
Publicar un comentario